Félix Solís Avantis está situada entre las tres primeras compañías vitivinícolas españolas y es una de las más importantes del mundo.
En los inicios de la década de los setenta, Félix Solís Avantis empezó a hacerse fuerte en el mercado de la exportación de la mano de los emigrantes españoles que se vieron obligados a viajar a diferentes países centroeuropeos, como Alemania, y de los consumidores españoles residentes en el Sáhara, Ceuta y Melilla. Lo anterior denota la clara vocación exportadora de la familia propietaria y la visión preclara de sus directivos.
En la actualidad, esta compañía cuenta con instalaciones logísticas y comerciales en República Checa, Francia, Reino Unido, Alemania, México y Japón, al margen de la planta de embotellado propia en Shanghai (China), cuya puesta de largo se produjo en 1998, siendo, hasta el momento, la única bodega española con presencia en el denominado “gigante asiático”.
Además, desde la sede central se coordina una amplia red de comerciales de exportación, que se hacen cargo de abastecer el mercado abierto en más de 80 países de todo el mundo.