
En Félix Solís, S.A. se elaboran vinos jóvenes –tintos, blancos y rosados- y vinos con envejecimiento en barrica, que constituyen las familias de crianzas, reservas y grandes reservas tras cumplir los plazos que establece el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdepeñas, en el caso de que se trate de un vino acogido.
En todos ellos, la selección de la uva, incluso bastante antes del proceso de recolección, es clave a la hora de garantizar el éxito y elaborar excelentes vinos. El resto lo hacen nuestros enólogos, valiéndose de las más modernas técnicas enológicas.

Desde la entrada en bodega, y en apenas un minutos, gracias a un potente refractómetro electrónico, se seleccionan las diferentes calidades de uva, de cara a desarrollar vinificaciones diferentes, controlando todos y cada uno de los procesos de elaboración.
Determinados vinos requieren la vendimia nocturna, de cara a atenuar las temperaturas que se registran en la época de vendimia en la zona, a pesar de que todos los vinificadores automáticos cuentan con sistemas de refrigeración independientes controlados por ordenador, al igual que el remontado –práctica que consiste en romper con cierta cadencia el sombrero de elementos sólidos de la uva que flotan hasta la parte superior-y otras tareas enológicas.
En los vinos jóvenes, las prácticas enológicas están encaminadas a acentuar los caracteres propios de cada variedad; mientras que los vinos con crianza son más complejos y estructurados, aunque sin perder en ningún momento un cierto peso de fruta.
EN TÉRMINOS GENERALES, NUESTROS VINOS PRESENTAN LAS SIGUIENTES CARACTERÍSTICAS COMUNES:
Nuestros
BLANCOS: Son vinos elaborados a partir de la variedad autóctona Airén y de Viura o Macabeo, principalmente, aunque también elaboramos varietales de Chardonnay. Al tratarse de vinos blancos, su consumo ideal se establece en su primer año de vida, de cara a mantener intactos sus notas frescas y a fruta.

La potenciación de sus aromas primarios se logra con una leve maceración con los hollejos, de cara a exaltar y con una fermentación a baja temperatura en depósitos de acero inoxidable. La gama de blancos es bastante amplia, dependiendo de las variedades de la que forman parte, máxime cuando tenemos también semisecos y alguno de nuestros vinos desarrolla su fermentación en barrica de roble.
Nuestros
ROSADOS: La vinificación de nuestros vinos rosados, pese a estar elaborados exclusivamente a partir de variedades tintas –principalmente Tempranillo-, se asemeja más a la de los vinos blancos que a la de los tintos. Una vez liberado el mosto de la uva tinta, y antes de producirse la fermentación alcohólica, éste se macera junto a las pieles de las uvas, y el cabo de unas horas, dependiendo del nivel de coloración deseado, se procede a realizar el sangrado del depósito (separación de la parte líquida de la sólida). De ahí su color rosado característico y un mínimo toque de de astringencia, conservando los atributos de frescor y juventud propios de los vinos blancos y teniendo cierta una cierta estructura, propia de los vinos tintos.

Nuestros
TINTOS JÓVENES: La piel de la uva, el hollejo, es el secreto mejor guardado de todo vino tinto que se precie. Allí se encuentran los pigmentos, los aromas y los taninos. Una de las principales diferencias entre la elaboración del blanco y el tinto radica en que el mosto fermenta en contacto con sus hollejos –pieles- para proceder con posterioridad al sangrado y a la intervención de la prensa para las diferentes calidades. Asimismo, en los tintos se procede de forma generalizada al despalillado, de cara a que los vinos no sean excesivamente ásperos y astringentes.
En los tintos de Félix Solís, S.A. se potencian los aromas a frutas rojas propios de la Tempranillo, aunque también se vinifica con otras variedades. En algunos casos, los vinos jóvenes entran en contacto de forma breve con barricas de roble, de dos a tres meses, de cara a lograr notas sutiles a roble tostado.
Nuestros
TINTOS CRIANZAS: En nuestros vinos de crianza se conjugan convenientemente los aromas primarios con el fresco aroma a madera nueva, creando un marco ideal en el que conviven adecuadamente notas especiadas y a frutas rojas maduras. Como resultado se obtienen vinos de buen paso de boca, de amplia expresión tánica, carnosos, largos y con un prolongado postgusto.

Tal y como establece el CRDO Valdepeñas, este tipo de vinos ha de permanecer, como mínimo, seis meses criándose en barricas de roble, y, al menos, un año “redondeándose” en botella.
Nuestros
TINTOS RESERVAS: Los reservas de Félix Solís, S.A. destacan por conservar aún un color rojo rubí limpio y brillante, en el que se dejan entrever atisbos de cereza madura. La Tempranillo es la variedad reina en esta zona de producción. De ella se potencian los dejos y aromas profundos a fruta roja madura, en combinación con las notas a vainilla y especias que alcanza de su paso por el roble.
En la Denominación de Origen Valdepeñas, este tipo de vinos ha de permanecer, como mínimo, un año criándose en barricas de roble, y permanecer, al menos, dos años en botella para completar la denominada crianza reductiva, tras la fase oxidativa en la madera.

Nuestros
TINTOS GRANDES RESERVAS: Un largo proceso de envejecimiento, de al menos dos años de envejecimiento en barricas de roble y una crianza en botellas durante tres años, desemboca en vinos de color rojo rubí cubierto, con tonos teja, que aún guarda notas a frutas rojas y en el que se acentúa su carácter cálido y su perfecto equilibrio tánico.
De las gamas de grandes reservas de Félix Solís, S.A., destacan sus “grandes reservas de familia”, que tan sólo se embotellan, con tiradas muy reducidas, en añadas en las que la calidad del fruto es excepcional. Por ejemplo, del Viña Albali Gran Reserva de Familia, hasta la fecha, tan sólo se han comercializado las añadas del 91, el 93, el 95 y el 98. En estos grandes vinos se suele hacer un ensamblaje con una cantidad mínima de Cabernet Sauvignon.