La ubicación en una zona de amplia tradición vitivinícola de calidad, en la denominada Ribera Baja del Duero, sus suelos, sus más de 2.600 horas anuales de insolación y el sometimiento del viñedo a un clima extremo confieren a estos vinos una mayor cantidad de alcohol –debido a la escasa lluvia y la aridez que evitan grandes rendimientos por cepa- y de color en el fruto, pero menos acidez fija. En el caso de los tintos pueden llegar hasta una graduación de 15% Vol.
En cuanto a los períodos de crianza, para los vinos con la contraetiqueta de crianza, se establece un mínimo de dos años naturales, período del cual ha tenido que permanecer, como mínimo, seis meses en envase de roble. El plazo de tiempo para los “reservas” se amplía a un mínimo de tres años naturales, planteando un envejecimiento mixto en envase de roble y botella, con un plazo mínimo de 12 meses de crianza en madera de roble. Por último, para la mención de gran reserva, el vino ha de tener un mínimo de cinco años naturales, alternando la crianza en madera y en botella, con un período máximo de 24 meses en envase de roble.
Pagos del Rey en Toro participa, al igual que sucede en el conjunto de denominaciones de origen en las que está presente, de las características comunes de los vinos que se elaboran en esta indicación de calidad, respetando las tipicidades básicas que ofrecen, principalmente, los vidueños de Tinta del País
EN TÉRMINOS GENERALES, NUESTROS VINOS PRESENTAN LAS SIGUIENTES CARACTERÍSTICAS COMUNES:
Nuestros BLANCOS: En el marco de la DO Toro, se elaboran principalmente con la variedad Malvasía, aunque también está autorizada la Verdejo. Esta última variedad es la más significativa de la DO Rueda, que comparte territorio en un municipio con la DO Toro. A la vista, son vinos de color amarillo pajizo, con reflejos verdosos en capa fina; mientras que en fase olfativa destapa aromas primarios a flor de almendro, frutas verdes, manzana, piña y miel. Por último, son vinos delicados, muy glicéricos, frescos y con un característico color amargo en el paso de boca. Su graduación alcohólica oscila entre los 11 y el 13% Vol.
Nuestros ROSADOS: Se elaboran exclusivamente con la variedad Tinta de Toro. En fase visual, destaca su color fresa medio, brillante y luminoso, con irisaciones lila en capa fina. En la nariz se hacen patentes los aromas propios de la variedad, a fresa, cereza y vegetales; y, por último, en boca, destacan por su carnosidad y untuosidad y por su intensidad frutal y acidez agradable.
Nuestros TINTOS JÓVENES: Presentan un atractivo color cereza cubierto brillante, con tonos amoratados. En nariz, destacan sus aromas a frutos rojos, moras, grosellas y endrinas y en boca son vinos carnosos, con taninos dulces, con volumen en el paladar y de prolongado recuerdo en boca.
Nuestros TINTOS ROBLE: A la vista son de color rojo bermellón intenso con reflejos violáceos. En nariz, presenta aromas a compota de frutos rojos confitados en perfecta convivencia con toques a especias dulces y fondo tostado como resultado de su breve estancia en barrica de roble. Por último, en boca destacan por su densidad, su carácter frutoso y por la sensación fresca que se experimenta en su paso por la vía retronasal.
Nuestros TINTOS CRIANZAS: Son vinos de color guinda medio brillante y con reflejos granates. En fase olfativa destacan las notas de su crianza en roble a vainillas, tostados, regaliz y café con leche y los aromas primarios a uvas muy maduras. En el paso de boca es estructurado y vuelven a mostrarse las notas especiadas en el postgusto.
Nuestros TINTOS RESERVAS: En fase visual, son de color rojo rubí con reflejos yodados. Destacan los aromas a maderas curtidas, cueros y hojarasca y en el paso de boca presenta taninos pulidos, cremosidad, siendo un vino bastante balsámico.
Nuestros TINTOS GRANDES RESERVAS: A la vista, presenta un color cereza teja muy brillante, pese a su edad; mientras que en nariz sobresalen sus aromas a cacao y regaliz. En su última fase de cata es terso, con volumen y fragrante, con un final especiado.